Cada historia importa
Historias reales de valentía, resiliencia y de la fortaleza humana que permanece tras un diagnóstico que cambia la vida.
Cada vida, cada voz, cada historia importa.
Estas son solo algunas de sus historias
Cada paciente, cada familia y cada experiencia son únicos. Estas historias representan solo una pequeña parte de las personas y familias a las que apoyamos.
Oliver Romero
Con tan solo dos años y medio, la vida de Oliver Romero cambió cuando fue diagnosticado de un complejo tumor cerebral mientras vivía con su familia en Cancún (México). Debido a la complejidad de su caso, los especialistas locales no podían realizar la intervención quirúrgica que necesitaba, por lo que su familia se vio obligada a buscar tratamiento en el extranjero.
Oliver fue trasladado a España a bordo de un avión medicalizado, gracias a la generosidad de un donante anónimo. A su llegada al Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, un equipo multidisciplinar estabilizó su estado antes de llevar a cabo dos intervenciones quirúrgicas de gran complejidad.
Durante una operación de diez horas en la que participaron quince profesionales sanitarios, los cirujanos lograron extirpar más del 90 % del tumor. Tras una exhaustiva evaluación postoperatoria, se confirmó que se había eliminado el 98,84 % del tumor, un resultado extraordinario teniendo en cuenta su tamaño, su localización junto al tronco encefálico y la delicada situación clínica de Oliver.
Tras la cirugía, Oliver continuó su tratamiento mediante el análisis molecular del tumor, quimioterapia dentro de un ensayo clínico internacional y protonterapia.
La historia de Oliver pone de manifiesto la importancia de la excelencia médica, la innovación científica, la colaboración internacional y la dedicación de los profesionales sanitarios para seguir avanzando en el tratamiento de los niños afectados por tumores cerebrales.
La historia de Oliver recibió una amplia cobertura en medios de comunicación internacionales, destacando la importancia de la atención médica especializada y de la colaboración internacional.
Doble intervención quirúrgica para el pequeño Oliver en el tratamiento de su tumor cerebral
El niño, de dos años y medio, fue sometido a una primera intervención un viernes y a una segunda cirugía la semana siguiente en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.
Fuente: EL PAÍS
Oliver completa la protonterapia en Madrid y regresa a Barcelona
El pequeño, cuyo padre es natural de Málaga, alcanza un nuevo e importante hito en el tratamiento del tumor cerebral localizado en la base del cráneo.
Fuente: Málaga Hoy
El pequeño Oliver se recupera tras una cirugía en la que se extirpó el 90 % de su tumor cerebral
Fuente: CNN
Jamie Butcher

Iker Emiliano Torres Chavez
Cada año, Oliver participa junto a su abuela y su tía en el evento de iluminación de Brains Get Famous en Ciudad de México.
MEHMET EGE ATLI
Una vida que cambió en un instante.
Sigue la historia de Ege en nuestra página web y en Instagram. Este pequeño tiene una importante lección que enseñar al mundo.
En agosto de 2025, mientras muchas personas disfrutaban de sus vacaciones y los niños jugaban en la playa o en la montaña, Mehmet Ege Atli sufrió accidentalmente un disparo en la cabeza mientras jugaba con un teléfono móvil.
Ege fue trasladado de urgencia al hospital en estado crítico. Brains Get Famous recibió una llamada urgente desde Turquía informando de lo sucedido. Aunque Ege no tenía un tumor cerebral, necesitaba una craneotomía inmediata y era necesario localizar a un neurocirujano en Turquía. María de Kannon Clè contactó con el Dr. Tserhan Bora, un joven y reconocido neurocirujano, colaborador y amigo de Brains Get Famous. Manteniendo una comunicación constante con la familia en Turquía, el Dr. Tserhan Bora y María lograron coordinar la atención y la intervención quirúrgica que Ege necesitaba.
Fueron momentos críticos, tristes y agotadores; un verano completamente distinto para su familia y para todas las personas que permanecieron pendientes de su evolución. El Dr. Tserhan Bora ha acompañado de cerca la evolución quirúrgica de Ege en Turquía y continúa realizando el seguimiento de su recuperación, trabajando junto a Brains Get Famous y María de Kannon Clè.
Casi un año después, Ege permanece consciente y continúa avanzando. Ya puede sentarse sin ayuda y ha comenzado a ponerse de pie con apoyo. Sin embargo, todavía no puede hablar y no ha recuperado el reflejo de deglución.
El 3 de julio de 2026, Ege fue sometido a una intervención para establecer un acceso directo al estómago para su alimentación. Esta medida permite atender sus necesidades nutricionales de manera segura mientras continúa recibiendo atención, tratamiento y seguimiento especializados en Ankara.
Para Brains Get Famous, lo más importante fue ayudar a este niño y acompañar a su familia, sin que los costes económicos ni las barreras logísticas o idiomáticas fueran un impedimento. Queremos expresar nuestro profundo agradecimiento a la familia de Ege por la confianza depositada en nosotros; al Dr. Tserhan Bora por su profesionalidad, compromiso y seguimiento; al Dr. Manuel Pedrosa por su colaboración; y a nuestra presidenta, María de Kannon Clè, por su dedicación, sacrificio y las innumerables noches en vela marcadas por la preocupación y la incertidumbre.
Queremos continuar cuidando de Ege y de todos los niños que necesiten nuestra ayuda. Cada esfuerzo y cada sacrificio merecen la pena. Ege todavía tiene un largo camino por recorrer en su tratamiento y recuperación, y queremos continuar acompañándolo en cada uno de sus pasos. Te invitamos a apoyar nuestra labor para que, juntos, podamos contribuir a que alcance una mejor calidad de vida.
La historia de Mehmet Ege Atli es una historia de amor, superación, solidaridad, amistad y compromiso. Su recorrido continúa y queremos seguir compartiendo cada uno de sus avances.
cada nota es un paso adelante
A pesar de todo, Ege sigue encontrando en la música un motivo para sonreír. Cada nota que interpreta refleja su fortaleza, su determinación y su capacidad para seguir adelante, día tras día.
Conoce al neurocirujano que acompañó el proceso quirúrgico de Ege
El Dr. Tserhan Bora ha acompañado de cerca la evolución quirúrgica de Ege en Turquía y continúa realizando el seguimiento de su recuperación, trabajando junto a Brains Get Famous y María de Kannon Clè.
Conoce más sobre el Dr. Tserhan Bora
Sigue su trayectoria y su labor profesional en Instagram.


Con Nuestro Más Profundo Agradecimiento
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a nuestro neurocirujano colaborador, el Dr. Manuel Pedrosa, por la excepcional atención, dedicación y apoyo que ha brindado al pequeño Ege, así como a muchos otros pacientes de Brains Get Famous.
Su experiencia ha sido también de un valor incalculable al ofrecer segundas opiniones médicas y realizar el seguimiento clínico de Ege, Guadalupe, Anabel, Steph, Emiliano, Helena, Jamie y muchos otros pacientes.
Gracias a su profesionalidad, generosidad y calidad humana, el Dr. Pedrosa continúa marcando una diferencia significativa en la vida de los pacientes y las familias a las que apoyamos.
Su compromiso refleja los valores que inspiran cada día la labor de Brains Get Famous.
Tracy Sefcik
Una vez, me llevaron al quirófano y recuerdo que era muy grande. Dos enfermeras estaban preparando todo. Les dije: ‘Vaya, la sala es enorme y tiene tantos instrumentos…’. Ellas me respondieron: ‘Bueno, te van a hacer una cirugía cerebral’. Todas nos reímos un poco. Ese es el último recuerdo que tengo; iba camino de una cirugía cerebral.”
Durante aproximadamente seis años sufrí crisis epilépticas y migrañas, pero nunca me realizaron una resonancia magnética. Simplemente me iban cambiando la medicación cuando la anterior dejaba de hacer efecto o no conseguía aliviar los síntomas.
Con el paso de los años decidí buscar una segunda opinión médica. El 18 de noviembre de 2016 me diagnosticaron un meningioma en la fosa posterior. En aquel momento el tumor era pequeño, por lo que los especialistas optaron por un enfoque de seguimiento y observación ("Watch & Wait"), con resonancias magnéticas anuales y revisiones periódicas con mi neurólogo para controlar su evolución.
Aunque el meningioma fue creciendo cada año, su crecimiento fue lento hasta 2018. Fue entonces cuando mi neurólogo me explicó que ya no podía continuar con mi seguimiento y me derivó a un neurocirujano.
Con el paso de los años, y tras comprobar que el tumor seguía creciendo lentamente, llegó el momento de tomar una decisión. El 4 de enero de 2020, mi neurocirujano me explicó que había llegado la hora de operarlo.
Hablamos sobre la craneotomía y todo lo que implicaba. Entre las ventajas, existía la posibilidad de extirpar completamente el tumor y determinar con precisión su grado. Sin embargo, también había riesgos importantes: podía perder la audición de un oído o incluso necesitar una sonda de alimentación permanente, ya que la localización del tumor podía afectar la deglución.
Debido a la proximidad del meningioma con las estructuras relacionadas con la audición, también tuve que ser evaluada por un cirujano otorrinolaringólogo. Me reuní con el Dr. Kurshner, quien me realizó una prueba de audición y me explicó cuál sería su papel durante la intervención, ya que sería el primer cirujano en intervenir una vez abierta la cavidad craneal.
Me operaron el 20 de mayo de 2020 de un meningioma de la fosa posterior de 2,1 × 1,7 cm. Durante la cirugía, mi neurocirujano descubrió que también presentaba hiperostosis, un crecimiento excesivo del hueso provocado por el propio meningioma. Fue necesario remodelar el hueso afectado eliminando la parte comprometida.
Antes de la operación me colocaron una vía intravenosa en la mano y los electrodos del monitor cardíaco sobre el pecho. El anestesista, el cirujano otorrinolaringólogo y mi neurocirujano entraron a hablar conmigo unos minutos antes de la intervención.
Cuando llegó el momento, me llevaron al quirófano. Recuerdo que era enorme y que dos enfermeras estaban preparando todo. Les dije:
"¡Qué grande es este quirófano! Tiene muchísimos instrumentos."
Ellas me respondieron sonriendo:
"Bueno... vas a someterte a una cirugía cerebral."
Todos nos reímos un poco. Ese fue el último recuerdo que tengo antes de quedarme dormida.
Cuando desperté en la sala de recuperación llevaba tres vías intravenosas y una línea arterial en la muñeca derecha. Además, el Dr. Germanwalla utilizó parte de la grasa de mi abdomen para reconstruir la zona donde se había extirpado el tumor, por lo que también llevaba un drenaje quirúrgico.
El vendaje de la cabeza y la última vía intravenosa permanecieron colocados hasta el día del alta hospitalaria.
Pasé un día en la Unidad de Cuidados Intensivos y otros cuatro días ingresada en una habitación convencional. Era el año 2020 y la pandemia de COVID-19 estaba en su momento más difícil, por lo que no pude recibir ninguna visita. Mi único contacto con la familia fueron las llamadas telefónicas y las videollamadas.
Cuando por fin pude verme en un espejo, descubrí la zona donde me habían rasurado el cabello y la larga incisión de la cirugía.
La recuperación en casa fue complicada, aunque poco a poco fui mejorando. Durante los primeros días tuve que dormir en un sillón reclinable para ayudar a reducir la inflamación cerebral. Después de once días ya no pude soportarlo más y regresé a mi cama.
Durante la primera semana seguí una dieta rica en sal porque mi neurocirujano me explicó que ayudaba a prevenir la inflamación cerebral, aunque paradójicamente también debía tomar medicación para controlar la hinchazón de manos y pies.
Poco después, el Dr. Germanwalla me llamó para comunicarme una noticia que me llenó de alivio: el tumor era un meningioma psamomatoso-fibroso de grado I.
Sin embargo, nadie te prepara para las secuelas que pueden aparecer tras una cirugía cerebral. Continúo sufriendo migrañas, desarrollé tinnitus —al que llamo "el colibrí de mi cabeza"— y cuando llueve siento una intensa presión dentro de la cabeza que suele terminar en una migraña. Mientras duermo, incluso puedo escuchar el leve sonido de las placas y tornillos al girarme en la cama, y el frío provoca un dolor inmediato en la zona operada.
Alrededor de la semana doce llegó otro reto inesperado: la depresión. Lloraba constantemente y no quería relacionarme con nadie.
Toda la carga emocional de la enfermedad y de los seis años de incertidumbre comenzó a pasarme factura. Durante ese tiempo había vivido esperando el momento en que finalmente me extirparan el meningioma de la fosa posterior.
Me acostaba a las siete de la tarde y dormía toda la noche. Era mi forma de no enfrentarme ni a mis pensamientos ni a la realidad.
El 9 de julio de 2021 me realizaron la primera resonancia magnética tras cumplirse un año de la cirugía. Acudí convencida de que todo saldría bien. Estaba segura de que el resultado sería completamente limpio.
Sin embargo, las noticias fueron agridulces.
No existía ningún signo de recidiva en la zona donde se había extirpado el tumor de la fosa posterior. Pero apareció un nuevo meningioma de 6 × 5 mm, localizado en el surco olfatorio izquierdo (Planum Sphenoidale).
Una vez más volví al protocolo de vigilancia y espera (Watch & Wait), con resonancias magnéticas anuales. Mi neurocirujano me explicó que, cuando creciera o comenzara a producir síntomas, sería necesario extirparlo mediante cirugía endoscópica endonasal, a través de la nariz.
También me confesó que este nuevo tumor parecía más agresivo y que le sorprendía enormemente encontrarlo, ya que había revisado las resonancias de los tres años anteriores y entonces no existía.
De nuevo pasé de la esperanza a la incertidumbre.
¿Está creciendo? ¿Cuánto mide ahora? ¿Cuándo empezará a dar síntomas? La ansiedad provocada por no saber qué ocurrirá resulta muy difícil de soportar.
Sé que en cualquier momento podrían aparecer síntomas como:
- Cambios de personalidad.
- Mayor irritabilidad o agresividad.
- Debilidad en un lado del cuerpo.
- Dificultad para caminar.
- Problemas de visión o del habla.
Tras cerrar una etapa de mi vida —recorriendo en bicicleta la distancia entre San Diego (California) y St. Augustine (Florida) en 2018 para recaudar más de 30.000 dólares destinados a veteranos con discapacidad, y posteriormente pedaleando entre Chicago y Nueva York en 2021, recaudando más de 27.000 dólares para la misma causa— intento dejar atrás estos nuevos miedos y seguir adelante.
Aunque no siempre es fácil.
Hoy colaboro con organizaciones como Brains Get Famous y la American Brain Tumor Association, además de compartir mi experiencia en Instagram para acompañar a otras personas que atraviesan situaciones similares.
Intento vivir cada día al máximo y ayudar al mayor número posible de personas.
El año 2011: la lucha contra el cáncer de mama
Ya en 2010 sospechaba que podía tener cáncer de mama. Durante todo un año rogué a mi médico de cabecera que me derivara para realizarme una mamografía, pero siempre se negó. Finalmente, un año después, en una mamografía rutinaria, descubrieron el tumor. Lamentablemente, el cáncer ya se había extendido a los ganglios linfáticos, por lo que tuve que someterme a tratamiento de quimioterapia.
Tras finalizar la quimioterapia, durante las sesiones de radioterapia desarrollé una mastitis (una infección en la mama). Desgraciadamente, el tratamiento que recibí fue inadecuado y sufrí diversas negligencias por parte del servicio de oncología. Esto provocó graves complicaciones y una severa septicemia que estuvo a punto de costarme la vida en dos ocasiones durante la misma semana.
Luchando por una mejor atención sanitaria
Durante mi proceso contra el cáncer y las complicaciones que sufrí, fui consciente de muchos de los problemas existentes en el sistema sanitario, la mayoría derivados de los recortes económicos. Vi de cerca la enorme presión bajo la que trabajaban médicos y enfermeras debido a la falta de personal. Cuando los profesionales están agotados y trabajan bajo tanto estrés, es mucho más fácil que se produzcan errores.
Decidí alzar mi voz en mi región para conseguir que nuestros responsables políticos impulsaran los cambios necesarios, con la esperanza de que ninguna otra mujer con cáncer de mama tuviera que pasar por lo mismo que yo.
Utilicé todos los medios de comunicación a mi alcance para contar mi historia y mostrar la realidad de lo que estaba ocurriendo. Exigí una investigación y cambios reales. En los momentos más difíciles de mi vida también creé un grupo de apoyo en Facebook, donde muchas mujeres comenzaron a compartir sus propias experiencias. Hablé con políticos, escribí artículos para la prensa local y concedí entrevistas para distintos informativos de televisión.
Afortunadamente, todo ese esfuerzo dio sus frutos. Se abrió una investigación exhaustiva que dio lugar a importantes mejoras en la atención sanitaria.
Poder contribuir a esos cambios y comprobar sus resultados ha sido una de las mayores satisfacciones de mi vida.
Las secuelas
Lamentablemente, nunca llegué a recuperarme por completo de aquellas complicaciones.
Desarrollé encefalomielitis miálgica / síndrome de fatiga crónica (EM/SFC), una enfermedad que cambió por completo mi calidad de vida. Perdí mi trabajo y desde entonces esta enfermedad afecta profundamente a mi día a día.
Aun así, sigo intentando salir adelante.
Gratitud y solidaridad
Como madre soltera de un hijo de once años, tuve la enorme suerte de recibir el cariño, el apoyo y la ayuda práctica de mis amigos e incluso de los padres de los amigos de mi hijo. Ellos cuidaban de él cuando yo estaba demasiado enferma para hacerlo, evitando que tuviera que verme sufrir.
Nunca dejaré de agradecer toda la ayuda que recibimos. Me sentí profundamente afortunada.
Después de todo lo que había vivido y de todo el amor que recibí, comprendí que también quería ayudar a otras personas que estuvieran atravesando momentos difíciles. Quería devolver una parte de todo aquello que yo había recibido.
En Suecia existe una importante falta de programas de rehabilitación para las personas que han superado un cáncer. Por ello fundé una organización sin ánimo de lucro destinada a ofrecer actividades de rehabilitación para pacientes oncológicos, combinando recuperación y bienestar.
Conté con el apoyo de muchas personas y empresas que decidieron colaborar patrocinando esta iniciativa solidaria.
Mi organización, "Kryssa för livet" ("Navegando por la vida"), colaboró con una compañía naviera cuyos barcos ofrecían tanto actividades de ocio como espacios para congresos y encuentros.
En 2019 llegaron dos nuevos diagnósticos
En 2019 me diagnosticaron dos tumores cerebrales.
Uno se encuentra en el lóbulo frontal y el otro cerca del tronco encefálico, una situación que ha llenado mi vida de miedo e incertidumbre. Aunque sé que ambos tumores crecen muy lentamente, la preocupación nunca desaparece.
Estoy aprendiendo a vivir el presente.
Me realizan una resonancia magnética cada seis meses.
Cada vez que llega el momento de la prueba siento auténtico pánico.
Y cada vez que recibo la noticia de que los tumores no han crecido, lo celebro. Es como si hubiera ganado otros seis meses de tranquilidad.
Mi poema
Escribí "On Borrowed Time" ("Tiempo Prestado") después de conocer a María de Kannon Clè, fundadora de Brains Get Famous.
María siempre me brindó un enorme apoyo y, con el tiempo, nació entre nosotras una bonita amistad.
Cuando me habló de Brains Get Famous sentí inmediatamente el deseo de ayudar de cualquier manera posible. Pensé que la mejor forma de hacerlo era permitir que la familia de Brains Get Famous compartiera mi poema, en el que expreso mis pensamientos y un mensaje con el que creo que muchas otras personas con tumores cerebrales también pueden sentirse identificadas.
Gracias, María, por tu amistad y por el extraordinario trabajo que realizas en todo el mundo.
Conoce más sobre Tali
Visita el blog personal de Tali para descubrir más sobre sus proyectos solidarios, sus iniciativas sociales y otras de sus actividades e intereses.
Anabel Clotet
Me llamo Anabel, tengo 56 años, nací en Lleida y trabajo en el sector comercial.
En noviembre de 2024 me diagnosticaron un meningioma de 3 × 4 cm en la fosa posterior. El 9 de enero de 2026 me sometí con éxito a la intervención quirúrgica y, hasta el momento, mi recuperación está siendo muy positiva.
Recibir el diagnóstico fue aterrador. Mientras buscaba información, descubrí a María de Kannon Clè y a Brains Get Famous. María se puso en contacto conmigo de inmediato y continuó acompañándome durante los días siguientes. Su cercanía, apoyo y generosidad transformaron mi miedo y me hicieron sentir que no estaba sola.
Estoy profundamente agradecida por esta nueva oportunidad de seguir disfrutando de la vida con optimismo y generosidad. Mi más sincero agradecimiento a María, al Dr. Manuel Pedrosa, al Dr. Christian Brogna y a todo el equipo de Brains Get Famous por escucharme, transmitirme tranquilidad, revisar mis pruebas médicas y ayudarme a comprender las diferentes opciones disponibles.
María Leninez Martín
Nacida en Madrid (España).
Arquitecta de interiores, graduada por la Universidad Politécnica de Madrid en el ámbito de la Arquitectura. Empresaria y directora de una empresa de gestión inmobiliaria y alquileres desde 2006.
Durante más de 20 años ha dirigido una escuela de tenis y ha desarrollado una destacada trayectoria como jugadora de competición. Fue campeona de España por equipos en categoría infantil y campeona de Madrid en todas las categorías, desde Sub-11 hasta la categoría absoluta. En la actualidad, también ha sido campeona de Madrid en las categorías de veteranas +35 y +40.
Arnas Laurinaitis
Nací en Lituania y emigré a Estados Unidos con mis padres y mi hermano cuando tenía seis años. Crecí en Lemont, Illinois, y me gradué en Western Illinois University en 2016.
En 2020, en plena pandemia, mientras trabajaba desde casa, fui a casa de mis padres durante la pausa del almuerzo para sacar a su perro. Al llegar, empecé a sentirme muy extraño, así que llamé a mi prometida, que hoy es mi esposa. Ella vino a verme y me encontró inconsciente en el sótano de mis padres.
Unos días después desperté de un coma y me dijeron que había sufrido una crisis epiléptica generalizada y que tenía cáncer en el cerebro.
A partir de ese momento luché con todas mis fuerzas. Pasé por quimioterapia, radioterapia y una cirugía cerebral. Después de los tratamientos, el cáncer había desaparecido.
A veces siento que, de una forma extraña, soy la persona más afortunada del mundo.
Ahora, después de todo lo vivido, intento pasar el mayor tiempo posible con mi familia, levantar pesas, tocar la guitarra y demostrarle a este cáncer que no va a detenerme.
